Blog de Aníbal Fernández

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Debate por la recuperación de las acciones de YPF

CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN Período 130º

Sesión especial – 25 y 26 de abril de 2012

Expropiación de YPF S.A. (O.D.-N° 148/12.)

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a las 10 y 30 del miércoles 25 de abril de 2012:

 

 

Sr. Presidente. – Tiene la palabra el señor senador Fernández.

Sr. Fernández. – Gracias, señor presidente. Es muy difícil después de que cincuenta legisladores hayan hablado no pasar por lugares comunes, pero intentaré aportar al debate lo que se pueda y discutir de la mejor manera posible.

Por supuesto que no coincido con la mayoría de las cosas que dijo el senador Castillo. ¡Sería terrible! Solamente con pensar que la ANSeS se tomó con 80.980 millones de pesos y hoy tiene arriba de los 200 mil millones de pesos, no tengo que explicar nada: se explica solo. Por supuesto que Kicillof no pudo haber dicho nunca que las utilidades de YPF se van a utilizar para enjugar el déficit: eso es una locura; no tiene sentido. Legisladores de otra bancada se han expresado y algunos me han gustado mucho. Sus discursos han sido muy buenos y así se los he hecho saber, porque me parece que así tienen que ser las cosas: muy buenas, aunque en algo puede ser que no coincidamos. Ese proyecto se conoce y tiene dos ejes fundamentales. Un eje habla del interés público y nacional como objetivo prioritario del abastecimiento de hidrocarburos. El proyecto hace referencia a la explotación, la industrialización, el transporte y la comercialización. Va de suyo que no puede haber explotación extra si no tenemos exploraciones, que es el pensamiento que exhibió el senador Sanz. Por ello, nosotros hemos incorporado la exploración en el artículo 1°, conforme lo expresado por el senador en este momento. A los efectos de garantizar el cumplimiento de estas decisiones, declaramos de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51 por ciento de YPF Sociedad Anónima y de RepsolYPF Gas Sociedad Anónima. Esto ya lo habíamos dicho durante la reunión plenaria. Es necesario hacer una suerte de racconto para que nos pongamos un poco de acuerdo, porque se dicen muchas cosas que no se conocen. En 1992, cuando se sanciona la ley 24.145, lo que se dice específicamente en esa norma es lo que después termina siendo el artículo 124 in fine de la Constitución Nacional: que todas las áreas pertenecen a las provincias, en definitiva. Eso es lo que dice primero un decreto y, después, termina ratificando la ley. De esa manera, se habilita por primera vez a llamar ya a esta sociedad no una sociedad del Estado sino una sociedad anónima, es decir, sociedad de Derecho Privado. Quiero hacer una aclaración al senador Cano, quien no está en este momento en el recinto. Lo menciona a Parrilli −que se defiende solo, no me necesita a mí− y en 1995, año en que se trata la privatización, él no era legislador. Por lo tanto, se habla de cosas que no se conocen.

Sr. Castillo. − Parrilli era legislador en 1992.

Sr. Fernández.− En 1992 sí era legislador. De hecho, ese año se trató la ley a través de la cual se les daba las áreas a las provincias. ¿Quién no iba a votar a favor de ese proyecto? Cualquiera de nosotros −y seguramente, la mayoría del radicalismo− pensaba de esa manera en 1992. En 1995, la cosa cambia, a pesar de que muchos legisladores se expresaban de otra manera. Es decir, no estaban tan lejos del pensamiento, aunque podían o no podían acompañar este tema. Porque lo que hace en definitiva la ley 24.474 es modificar el artículo 8° de la 24.145 para que ese 20 por ciento reservado −que no se podía utilizar de otra manera− también pudiera ser vendido. En definitiva, esa es la puerta por la que entra ese malón que después se llamó "la desnacionalización de YPF". Ese fue el primer paso –inevitable– sobre este tema.

En 1999, Repsol adquiere el 97,8 por ciento de YPF Sociedad Anónima. Así, empezamos un proceso desopilante y espantoso para la Argentina. Es necesario analizar lo sucedido en esos años y el desarrollo de estas decisiones –tanto las acertadas como las desacertadas– que han impactado en la vida de los argentinos. Es decir, todo lo que ha sucedido: el desaguisado 2000-2001; las elecciones de 2003; y lo que sucedió de 2003 a la fecha. En el medio, se pusieron en riesgo 150 años de construcción política.

En 2003, comenzaron las decisiones que condujeron al cambio del patrón del crecimiento, eso que se viene diciendo como si fuese tan normal pese a que no lo es. Decía Konrad Adenauer que, una vez presente en el Bundestag, un periodista le dijo: "Pero usted el año pasado dijo todo lo contrario". Entonces, Adenauer le respondió: "¿Y usted me va a prohibir a mí que cambie de manera de pensar?" Eso no significa que uno no tenga convicciones, por convicciones se hacen esas cosas. Cuando Leandro N. Alem expresaba "que se rompa, pero que no se doble", no decía "seamos idiotas y vayamos todos para el mismo lugar aunque nos rompan la cabeza". ¡Decía otra cosa! Es convicción. Trabajemos sobre la convicción. Esa era la visión que se tenía. Lo que en ese momento se había instalado –una visión nacional; internacional, mejor dicho– era el neoliberalismo casi como una concepción ideológica, con el eje en el sobreendeudamiento que provocó las exclusiones sociales vigentes desde marzo de 1976. Aclaro que con esto no le paso facturas a Alfonsín, a quien le he tenido un gran cariño. Simplemente, digo que es muy difícil salir de estas cosas. A veces, las soluciones se encuentran hoy, pero el rebote las va a entregar mucho tiempo más tarde. Cuando Hipólito Yrigoyen, a quien respeto y admiro –seguramente, si hubiera vivido en aquella época habría sido radical y votado con las dos manos a Hipólito Yrigoyen−, hace esa “rosca” el 10 de octubre de 1910 con Roque Sáenz Peña −y todos los políticos sabemos de qué hablamos cuando hablamos de "rosca"− lo que consigue es pensar en lo que va a hacer después de la sanción de la 8.871, la ley de voto secreto, universal y obligatorio masculino.

 

Así, en 1916, logra llegar al gobierno, pero lo hace solamente con el poder formal, porque el poder real lo seguían teniendo los de siempre. Tanto es así que el propio Hipólito Yrigoyen tiene en su gabinete cinco ministros que eran terratenientes: el de Interior, el de Hacienda, el de Agricultura, el de Obras Públicas y el de Relaciones Exteriores. En consecuencia, el poder formal ya lo manejaban de otra manera −a través de la 8.871−, pero el poder real seguía estando en las mismas manos. Y lo mismo sucedió con nosotros; no es que esté tirando mugre para un costado. Comienza el proceso de 2003. En ese sentido, aquí tenemos un caso: el senador Rodríguez Saá fue uno de los cinco que compitieron, y la ciudadanía, en amplia mayoría, lo acompañó. En ese momento, ¿quién hablaba de traer YPF para el gobierno? ¿A quién se le podía ocurrir? ¡Era imposible! ¡Hubiese sido una locura! Yo he estado en algún programa −el senador sabe que siempre le he tenido un enorme respeto− y siempre que podía rajaba de tener que debatir o decir cosas, porque alguien que llega a la Presidencia, fue gobernador varias veces y muy buen administrador no se merece que un pibe le diga cosas o debata, porque debatíamos distinto: yo soy peso pluma, él era un peso pesado, quizás de una piña lo volteo. ¿Y? ¿Quién le ganó? ¡Nadie le ganó! ¿Qué se hizo? Sólo se hizo daño a alguien. Pero yo no quería hacer esas cosas. Lo que vi en ese momento fue que ninguno podía decir, seria y objetivamente, que estaba en condiciones de poder bancarse la privatización de YPF. Debo destacar que a partir de los movimientos que se van produciendo en la economía de los argentinos, entre otras cosas, lo más importante es el fortalecimiento del mercado doméstico −un fortalecimiento superlativo del mercado doméstico−, que es el que conduce muchísimas de esas políticas. Porque en definitiva, eso es política de inclusión. Resolver definitivamente la política de inclusión. Cuando el senador Castillo suelta sus expresiones con cierto matiz para que parezca que tienen gracia, la realidad es que estamos hablando de un país que tenía el 160 por ciento del Producto Bruto Interno de deuda, el 54 por ciento de pobreza, el 27,7 por ciento de indigencia y más del 25 por ciento de desocupación. Entonces, ¿quién se iba a ocupar de YPF? ¿Con qué, si estábamos a los saltos por un bizcocho? ¿Con qué? Entonces nadie puede desconocer, a partir de estas aclaraciones previas, que el petróleo y el gas son recursos imprescindibles para el desarrollo de nuestro país, y que el hecho de contar con yacimientos de petróleo y de gas nos ofrece una cantidad enorme de ventajas competitivas a niveles internacionales. Pero seamos claros, porque por más que no sea lo deseado en términos ambientales −después me voy a referir específicamente a ese tema−, el petróleo seguirá siendo la principal fuente energética, nos guste o no nos guste, en las próximas décadas. Por eso el mundo piensa de esta manera. Por eso, Estados Unidos y la Unión Europea hablan en estos términos, buscan en estos términos y persiguen en estos términos ese tipo de recursos. Latinoamérica también actúa de esta manera. Por supuesto, nosotros tomamos uno de los ejemplos que se observa en el mundo, que es el noruego. El ejemplo noruego está bien visto. En 1990, ellos crean el Fondo Gubernamental del Petróleo y el Estado participa en las dos empresas principales. A través de la participación del Estado, estabilizaron los ciclos económicos, porque la sobreabundancia de generación de recursos los obligaba a hacer sobreabundancia de exportaciones. En definitiva, era muy saludable un proyecto de esas características. Por lo tanto, ¡ojalá tuviéramos en cuenta un proyecto de ese tipo, tal como explicaron aquí el ministro de De Vido y el viceministro de Economía Kicillof!

Volviendo a nuestra experiencia, quiero destacar que el neoliberalismo maximizó particularmente en la Argentina la extracción del crudo porque se vendía como un commodity, como si la importancia fuera mínima. En ese sentido, la senadora Negre de Alonso expresó que se vendía el gas a Chile a precios impresionantemente bajos. Entonces, yo siento que en la primavera tengan que juntar leña pero, ¡primero los argentinos! Discúlpenme. Yo sigo creyendo en esa visión; y después, con todo gusto, estarán los hermanos latinoamericanos. Pero recordemos que las tres virtudes teologales son la fe, la esperanza y la caridad; y la caridad bien entendida empieza por casa. En cuanto a la producción de hidrocarburos, el Estado debe garantizar el aislamiento de las economías nacionales respecto de los vaivenes que periódicamente se producen a niveles internacionales respecto de este tipo de productos; eso es imperioso. Por eso es imperioso que intervengamos. Acabo de detallar lo que se inicia en 1992 y se ratifica en 1995; en 1997, se termina abriendo la puerta y en 1999, compra Repsol ese 97,8 bendito. Así comienza el proceso de desmantelamiento y vaciamiento de la empresa de hidrocarburos. Esta estrategia de Repsol como controlante de YPF tuvo terribles consecuencias por generar condiciones predatorias, cortoplacistas y especulativas inevitables. Y se habría profundizado si no se interviene con el proyecto que acaba de remitir el Poder Ejecutivo. El impacto que se genera pone en peligro el crecimiento con inclusión social que se opera en la Argentina desde el año 2003. Lo que plantea el señor senador Castillo se da de bruces con cinco millones de nuevos empleos y dos millones y medio de nuevos jubilados más la Asignación Universal por Hijo más la Asignación Universal a la Mujer Embarazada. Entonces, ¿cómo es que no ha habido respuestas positivas en este punto? En principio, porque la política de Repsol obligó a multiplicar las importaciones once veces desde el 95 al 2011. En el 2011 se importaron 9.397 millones de dólares. ¿Por qué hubo esa importación? Porque era imperioso sostener el nivel de competitividad. El Estado tiene que intervenir para que eso suceda y, por supuesto, al asumir esa responsabilidad que le cabe, asume también los costos que eso genera. Mientras tanto, Repsol iba modificando el mix de refinación para dedicarse específicamente a todos los productos premium. Y los giles, que vienen a ser el pueblo argentino, su Estado y todos los que estamos detrás de este tema, teníamos que pagar inexorablemente el fuel y el gasoil para destinarlo a la producción agropecuaria, industrial y de generación de energía. Era algo imperioso. Entonces, observamos con absoluta claridad la segmentación del mercado. Se dedican a lo premium y que el Estado se haga cargo del resto de las cosas. Y, por supuesto, ¿a quiénes desabastecieron? A nuestro pueblo, avalados por su posición oligopólica. Y el ejemplo es fácil. Son naftas de bajo octanaje para los vehículos comunes. Esto es lo primero que desapareció. Veámoslo en términos de producción. Entre 1998 y 2011 la producción de petróleo se redujo en la Argentina 15.9 millones de metros cúbicos, de los cuales 8.6 son los que se reducen en Repsol. En el caso del gas, se produce una reducción de 6.6 miles de millones de metros cúbicos, de los cuales, 6.4 miles de millones de metros cúbicos pertenecen a Repsol. Eso significa que el 54 por ciento de la caída de volumen de petróleo en la Argentina es responsabilidad de Repsol. Y el 97 por ciento del volumen de caída en la Argentina es responsabilidad de Repsol. Para ser más específico, conforme lo ha dicho la intervención en YPF, la inversión de Repsol ha sido marcadamente insuficiente, por no decir nula. Solamente en Repsol la producción de petróleo cayó 38.3 y de gas 25.4.

Señor presidente: una compañía petrolera que produce cada vez menos y decrece en sus reservas está siendo vaciada. La están vaciando. Entonces, ¿qué debe esperar uno para tomar la decisión? La oportunidad, el mérito y la conveniencia. Lo dice el Código Civil y lo afirmaba hoy el señor senador Fuentes. Los intereses de Repsol no coinciden con los de la Argentina. No le importa aparearse a un país para encontrar que el país resuelva su situación y ellos ganen. No le importa.

Profundicemos algo más ese análisis. La situación actual de YPF está en las antípodas de lo que se pretendió cuando se redactaron las leyes 24.145 y 24.474. Desde ya que la privatización y la desnacionalización concebida como el mejor camino hacia algún determinado lugar que, supongamos, nos podría dar autoabastecimiento se exhibe a quince años como un fracaso rotundo. Los consorcios públicos y privados desde 1992 habían logrado expandir los niveles de producción. Lo dijo la señora senadora Estenssoro. Pero todo fue hasta que Repsol se hace cargo. Basta con mencionar que en 1997 YPF representaba el 42 por ciento de la producción petrolera y el 35 por ciento de la producción gasífera. La política de Repsol bajó drásticamente esa producción. Del 42 por ciento de la producción petrolera bajó al 34 y del 35 por ciento de la producción gasífera ha bajado al 23 por ciento. La depredación que se hizo sobre YPF hizo que, inevitablemente, perdiera relevancia sobre el mercado doméstico de hidrocarburos. Hecho que las viudas de la Secretaría de Energía, los ex secretarios de Energía, algunos de los cuales vinieron aquí siendo empleados de Repsol –algo de lo que nos enteramos después–, exhiben de manera permanente como una capitis diminutio. Bajo el control del Estado esto no tiene que ser así. Somos conscientes de que durante 2012 vamos a tener que importar combustible. No tengo ninguna duda. Sin embargo, estoy seguro de que durante el 2013 eso no será así porque están dadas las condiciones para poner a funcionar pozos que se han detenido inexplicablemente y porque la búsqueda de rentabilidad hacía que no se pusiera ni un tornillo. Hay muchas razones para ello. Las fotos que enviaron los trabajadores del sindicato de Mendoza –invito a la señora senadora Montero a que las consiga– son bochornosas. Cosas que se conocen cuando uno está al pie del pozo. Es lo que dice el señor senador Sanz: profesionales del tema que sepan y a los que nadie les mienta sobre lo que sucede. Si hablamos de reservas, la actitud de Repsol entre 1999 y 2011 produjo una caída del 40.5 por ciento en las de petróleo y del 47.1 en las de gas. En este último caso, se bajan las reservas desde una expectativa de previsibilidad de diecisiete años a una de tan solo siete años. Paradójicamente el desmoronamiento de la producción de petróleo y gas y el horizonte de las reservas de los argentinos no afectó en forma negativa los resultados económicos de la compañía. ¿No es extraño esto? La reducción de la producción no es parte del agotamiento de los pozos sino de la política de segmentación del mercado que acabo de mencionar.

La disminución de la producción de petróleo y gas generó un ahorro de recursos y empujó los precios al alza, por lo que focalizaron la política comercial en la parte más rentable del mercado. Es decir, lo que decíamos de la segmentación del mercado, solamente el producto premium. Esa estrategia predatoria que exhibe a todas luces Repsol se muestra ostensiblemente y ya no se puede ocultar; y son los funcionarios del gobierno quienes empiezan a insistir buscando información sobre ese tema. En términos de producción, el promedio anual era de 110 pozos entre 1970 y 1992. Se redujo a tan solo treinta pozos en 2010. Por supuesto que el Estado buscó expandir y garantizar la producción de hidrocarburos y es por eso que, con el objetivo de lograr la exploración, el nivel de reservas y la producción de petróleo y gas natural, lanzó los planes Petróleo Plus, Refino Plus y Gas Plus. Sin embargo, la oferta de Repsol seguía siendo la misma. Decrecía todos los años. Paradójicamente, mientras caía la producción de petróleo y gas, las ventas anuales de Repsol se incrementaban todos los años. ¿Por qué? Porque era un producto premium que daba muchas ventajas, se colocaba con mucha facilidad.

Desde el 2003, las ventas anuales de Repsol, a pesar de que se caen las reservas, la producción de crudo y la de gas, crecieron el 113 por ciento. Si nosotros miramos cómo se ha compuesto el movimiento económico desde la inversión inicial de Repsol para hacerse de YPF S.A. con el financiamiento de la Unión Europea nos vamos a dar cuenta de que genera un flujo adicional de fondos para tener utilidades y enviarlas al exterior. También se puede observar que la ausencia de inversiones es absolutamente desproporcionada respecto de los dividendos que se enviaron al exterior. Esta política predatoria les hace recuperar lo invertido a una velocidad vertiginosa. Recuperaron los 13.100 millones con la reducción de las inversiones y la maximización de distribución de dividendos del 85 por ciento de las utilidades, sin hacer ningún tipo de capitalización. Pero no solamente recuperó su inversión sino que, además, se llevó 8.813 millones de dólares de dividendos extras. Una afrenta, presidente. Si hacemos una comparación internacional, se verá que Repsol cobró de YPF una cifra de 15.728 millones de dividendos. ¿Sabe cuánto repartió a nivel mundial? La cifra de 13.370 millones de dólares. ¿Quién pagó la vuelta en bote? El pueblo argentino. Para que nos quedemos tranquilos. Además de todo esto, Repsol expandió su endeudamiento duplicándolo en cuatro años. No estamos inventando mucho. Si bien los gobiernos del mundo no se han desprendido nunca de sus empresas petrolíferas, luego de la situación real que azota al mundo en cuanto a la necesidad de un producto estratégico como se mencionaba recién, mucho menos.

Entonces, obliga al gobierno, cuando las condiciones están dadas –la oportunidad, el mérito y la conveniencia–, a estudiar con seriedad este tema, sobre todo, porque el manejo de quienes tienen la responsabilidad y el control de la empresa, que es Repsol, se muestra a todas luces que está en las antípodas del pensamiento de nuestro gobierno. No maneja, no tiene vocación de producir una política común con los argentinos para su beneficio; nuestro beneficio no es financiero sino en producto, en definitiva. No se puede manejar en forma liviana este tipo de empresas; se tiene que manejar con profesionales, tiene que estar bien claro y definido. Entonces, es imperioso que se profundicen y se reorienten las políticas energéticas aplicadas desde el 2003. Yo he escuchado un montón de críticas, se llenan la boca, agravian a los funcionarios, insultan, dicen que esto, que aquello, que lo que dije, cómo están todavía acá, por qué están tantos años y demás.

La realidad es que este proyecto ha tenido una política energética acertadísima, y se los voy a demostrar con números.

Ignoran aviesamente el plan desde el año 2004. Han pretendido mostrar el ruinoso papel de Repsol en términos del perjuicio de YPF. ¿Por qué insistimos en mostrar esta política predatoria, de saqueo y de vaciamiento? Porque ante la transformación de YPF Sociedad del Estado en Sociedad Anónima la mayoría de los gobernadores, todos ellos, pusieron su imaginación a funcionar para ver cómo le sacaban ventaja a eso. Si el senador Cano piensa que nos agravia cuando dice esas cosas de Néstor Kirchner le quiero decir que sí, que me agravia. ¿Cómo se resuelve? ¿Me paro y lo agarro a trompadas? ¿Me paro y lo insulto a viva voz? No, señor presidente, porque con los caníbales se puede hacer de todo menos comérselos. Cuando Néstor Kirchner era gobernador de Santa Cruz le pagaron parte de la deuda por regalías mal liquidadas y con esos bonos que recibió compraron acciones de YPF. Después siguió comprando acciones de YPF en la Bolsa de Nueva York hasta llegar casi al 4 por ciento. ¿Cuál era el objetivo? Esto me lo ha contado a mí mi amigo Néstor Kirchner: llegar al 5 por ciento para sentar a un director. Ese era el objetivo que se perseguía, una estrategia inteligente. El objetivo era ese: sentar a un director y discutir. Decía Néstor Kirchner que el paquete accionario de YPF estaba lo suficientemente fragmentado como para garantizar que los distintos actores pudieran discutir las políticas, la inversión y las reservas energéticas. Ese era el objetivo. Cuando en 1997 comienza el proceso de la desnacionalización se pierde el control estratégico y esta estrategia va a la pérdida. Entonces, lo que hicieron las provincias no fue lo que dijo la señora senadora Estenssoro, sino desprenderse rápidamente de las acciones para no perder dinero. Esa es la verdad. Pero no fueron únicamente hombres y mujeres de mi color político quienes pensaban de esa manera. Hubo senadores –y digo esto para rescatarlos, no para agraviarlos– que tenían un pensamiento muy claro, más allá de que hayan votado como lo hicieron. No tengo el registro de los votos porque no están las votaciones nominales del Senado, sí las de Diputados.

Decía el señor senador Genoud en 1992, al votar la Ley 24.145: Bienvenido sea el capital privado si es que está subordinado y sometido a las políticas que deben orientar los estados. Esto no es defender la burocracia ni a un estado macrocefálico e ineficiente. Se trata de defender una política energética que no puede detentar nadie más que el Estado, de manera que el capital privado esté en función de obtener una renta pero coadyuvando con el Estado a la búsqueda del crecimiento económico, que es lo que estamos planteando nosotros en este momento. Volvía a decir el señor senador Genoud en 1995, cuando se sanciona la Ley 24.474: queríamos una empresa moderna, eficiente, redimensionada, convertida en sociedad anónima. También sostuvimos que éramos partidarios de la venta del 49 por ciento de las acciones de YPF porque entendíamos que así iba a ser una empresa altamente rentable y conveniente al país. ¿Era posible que nos fuera mal en ese momento? ¡Sí, era posible! El señor senador Hipólito Solari Yrigoyen, al sancionarse la Ley 24.474 recordaba los dichos del señor Estenssoro –lamento que no esté presente en este momento la señora senadora Estenssoro porque pareciera que fuera aviesa mi expresión, pero me hubiera gustado decir esto delante de ella– y contaba lo siguiente: bueno, si vendemos el ciento por ciento de YPF y al cabo de tres o cuatro años nos damos cuenta de que no es bueno lo que hemos hecho no debemos inquietarnos. Nos va mal, vamos a la Bolsa, lo llamamos por teléfono a Redrado y volvemos a comprar acciones.

Señor presidente: los países no se suicidan. No dependen del liberalismo del mercado para ir a comprar una acción al valor que le quieran fijar. Tienen que tomar decisiones de cuajo, que son las responsabilidades y que yo rescato en las expresiones del señor senador Sanz cuando reivindica el derecho de la Unión Cívica Radical, que no va a recibir castigo del pueblo argentino por acompañar una decisión de estas características. Perdónenme, pero no es mi intención meterme en otro partido, sino que esta es mi visión personal.

Me interesa expresar un tema con relación a lo que se dice respecto de la expropiación y de la discriminación que podría producirse en este caso. La realidad es que no existe tal discriminación. El artículo 5° del Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones entre nuestro país y el reino de España –que aprueba la Ley 24.118– no enerva el poder de los estados de expropiar bienes ubicados dentro de sus jurisdicciones. Eso no existe, con lo cual no estamos rompiendo la seguridad jurídica de nada. ¿Qué exige puntualmente? Exige que se lo declare por ley de utilidad pública, sujeto a expropiación, que no se lo discrimine –es muy claro que no hay discriminación porque estamos hablando en términos de control de la empresa; ¿por qué gastar 100 si podemos quedarnos con 51 y manejarla?; no tendría ningún sentido hacer eso– y, además, cumplimos con lo previsto en el artículo 16 de la Constitución. Pero para perfeccionar lo que es la expropiación propiamente dicha cumplimos con lo dicho en el artículo 17 de nuestra Constitución, porque dice que tiene que ser por ley, declarada de utilidad pública, sujeto a expropiación e indemnizado, paso que tendrá que hacerse para perfeccionar la expropiación; si no, no se podría hacer.

Pues bien, esto no es novedoso: el artículo 17 ya estaba en la Constitución de 1853 –repito, en 1853–. Si no se entiende o se supone que es una argentinada, el artículo 33, inciso 3, de la Constitución española habla de los mismos términos. Ahora bien, por ahí han aparecido algunas voces que a mí me gustaría destacar porque son todos los que vienen abonados, “garpados” –perdonen el término–, pagados por Repsol para hablar en los micrófonos internacionales agraviando a los argentinos. Uno de ellos es Vargas Llosa, a quien ya conocemos: en vez de analizar la garroteada que le pegó Fujimori en Perú se dedica a hablar mal del gobierno de los argentinos. Dice que estos males se deben al peronismo, donde se mezclan nacionalismo, marxismo, fascismo, populismo, caudillismo y prácticamente todos los “ismos” que han hecho de América latina el continente pobre y atrasado que es. Pero termina arrojando luz sobre el particular –repito, este señor arroja luz– porque dice que ha habido por fortuna algunas voces lúcidas, como la del alcalde de la Ciudad de Buenos Aires. Ahora me quedo más tranquilo.

Más preocupante son las visiones miopes de algunos presidentes –dicho esto con todo respeto. Veamos lo que dice el presidente de México Calderón: me parece muy lamentable que el gobierno de Argentina de nuestra buena amiga Cristina Fernández de Kirchner haya tomado una medida que no le va a hacer bien a nadie –ya no digamos a los inversionistas de Repsol, de la cual Pemex tiene el 9,54 por ciento–, sólo que lo que va a hacer no le va a hacer bien a los argentinos. Todos los países en desarrollo necesitamos inversiones, todos, y nadie en sus cinco sentidos invierte en un país que expropia las inversiones. Si yo no fuera un atrevido yo debiera decirle al presidente Calderón que conoce muy poco o se olvida de su historia. Porque en 1937 las empresas petroleras extranjeras en México tuvieron un paro en el cual el Estado terminó laudando a favor de los trabajadores y por esa razón las 17 empresas petroleras presentaron un recurso de amparo ante la Corte Suprema que en 1938 laudó a favor de los trabajadores. ¿Sabe qué hicieron las 17 empresas? No acataron la acordada. ¿Qué hizo el presidente Lázaro Cárdenas? Las expropió y entre esas 17 empresas estaba la Standard Oil. Con esas 17 empresas, el 7 de junio de 1938 formó Pemex. ¿Cómo es la canción, señor presidente? ¿Usted puede y nosotros no?

De la misma manera nos encontramos con una discusión parecida con el presidente España. Cuando él era el eterno candidato del PP, allá por el año 2008, decía: nuestro petróleo, nuestro gas y nuestra energía no se pueden poner en manos de una empresa rusa –hablaba de Lukoil– porque eso nos convertiría en un país de quinta división y, por lo tanto, no lo vamos a aceptar. Mire qué lejos habrá llegado y se debe haber retorcido todo el día que además avala los dichos de Felipe González, con quien tengo una excelente relación. ¿Por qué? Porque Felipe pensaba lo mismo; creía que la empresa de energía de los españoles no podía estar en manos de una empresa rusa. Hasta ese extremo llegó. Entonces, ¿qué pretenden? ¿Que nosotros seamos un país de quinta división? Además, ya ahora como presidente de los españoles, dijo: tengo que demostrar mi profundo malestar por la decisión adoptada ayer por el gobierno argentino respecto de la empresa Repsol. En varias ocasiones, tanto el presidente como sus ministros, han tratado de aparear a Repsol con España, y muchos compraron que son la misma cosa. Pero no son la misma cosa. Y los españoles no se comen semejante cosa. En el diario monárquico ABC, la encuesta arrojó un 56 por ciento a favor de las decisiones de los argentinos. Es que no se puede confundir la patria con una multinacional. Es imposible. Y lo dice alguien que tiene el ciento por ciento de su sangre española. Si nosotros pensáramos un poquito en términos parecidos, ¿cuáles fueron las expresiones de nuestra presidenta respecto del vaciamiento que hizo una empresa española sobre Aerolíneas Argentinas? ¿Cuál fue la crítica, cuál fue la expresión, cuál fue el agravio, cuál fue la represalia que tomó? Ninguna, señor presidente. Los estadistas no hacen esas cosas. Creo que la participación del ministro De Vido y del viceministro Kicillof fue brillante y que brindaron una explicación de lo que sostuvieron Pero lo más importante –no se qué contaron los otros– es que cuando las luces amarillas que se mencionaron se empezaron a encender, se actuó. Porque ante esto no hay que salir todo el día a contarlo, sino que hay que meterse adentro de la empresa y empezar a golpear, todos los días, para tratar de obtener información. Y se encontraron siempre con explicaciones elípticas. Ayer Repsol publicó una solicitada, como si ésta mejorara las reservas hidrocarburíferas. Allí se afirma que entre 1999 y 2011 invirtieron 20.000 millones de dólares. ¡Falso, presidente! Es falso. Omiten explicar que el valor no representa las inversiones netas, porque si a esos 20.000 millones que mencionan ellos le restamos la inversión necesaria para reponer el desgaste natural de los bienes –las amortizaciones– y los bienes dados de baja, resulta que la inversión real fue de 3.669 millones de dólares. O sea, nada. No han invertido un centavo en exploración. ¿Sabe a qué se dedicó el grupo Repsol? A buscar petróleo en Trinidad y Tobago, Perú, Venezuela, Bolivia, Colombia, Ecuador, Argelia, Libia, Estados Unidos, Brasil, Angola, Rusia, Irak, Irlanda, Irán, Túnez y Portugal. En la Argentina no. ¿Podría negar el señor Brufau por siempre esta realidad oprobiosa a la que sometió a YPF? No, señor presidente. No tenga dudas. No podría. Está escrito y lo decía el Martín Fierro: “Hasta la hacienda baguala cai al jagüel con la seca”. Así que había que esperar. Porque la única forma de meterse era ésa, en tanto y en cuanto estamos conservando y protegiendo las inversiones mutuas. No podíamos nosotros hacer de esto un festín. Así que no se podía hacer. Había que esperar el momento oportuno.

Entonces, debemos preguntarnos: ¿por qué el señor Brufau, presidente de Repsol, con aires de filibustero, mentor de la vergüenza, del saqueo y del vaciamiento de YPF, sin siquiera ponerse colorado un solo segundo ni haber intentado disimularlo en lo más mínimo grita por todos lados como chancho atado con alambres? ¿Por qué? Porque lo descubrieron, presidente. Tanto fue el cántaro para la fuente, y tanto se metieron los funcionarios en los lugares que debían para obtener la información que se ocultaba deliberadamente, que lo descubrieron. Porque el gobierno de nuestro país ha sido más que prudente para proteger las inversiones, pero lo descubrieron igual…

Sr. Presidente. – Señor senador: le pido que vaya redondeando su exposición, por favor.

Sr. Fernández. – Estoy tratando, señor presidente. Ellos han buscado desesperadamente recurrir a periodistas pagos. Los muestran por la televisión, porque tienen que decirlo; no les queda otro remedio. Pero hay pagos aquí también. Por ejemplo, el otro día vimos en TN una charla entre un ex jefe de gabinete y una periodista estrella del diario La Nación. Los dos estaban pagos por Repsol. Y hablaban en contra de la expropiación. Pero lo que no estaba convencido que fuera a pasar hoy, y me llamó mucho la atención –esto no lo quiero dejar pasar, por eso pido unos minutos– es que en esta discusión cada miembro de la oposición que tuvo oportunidad fustiga al gobierno con respecto a sus funcionarios señalando lo malo que hicieron, afirmando que no tuvimos plan, que se nos vino abajo toda la energía y que no hicimos nada. Pero la verdad es que todo eso es falaz. Es mentira. No es verdad. ¿Por qué niegan lo realizado hasta el momento, que es monumental? Este gobierno invirtió 20 mil millones de dólares para incorporar 7.582 megas. ¿Sabe cuál era el pico en 2003, cuando empecé la gestión como ministro del Interior acompañando a Néstor Kirchner? El pico era de 14.700 megas. Quiere decir que hemos subido más del 50 por ciento de lo que se consumía en aquel momento, con Yacyretá arriba de la cota de los 83 metros, las centrales de ciclo combinado… ENARSA, que se la fustiga tanto, no ha parado de darle ventajas al gobierno. ¿Por qué ahora no hay un plan para ENARSA? Porque una vez que esté en funcionamiento la ley, YPF seguramente va a absolverla y no va a existir más, dado que tendremos una empresa que se ocupará específicamente de ese tema. Señor presidente: se encuentran en ejecución 15.000 millones de dólares para incorporar 3.134 megas más. Se construyeron 4.244 kilómetros terminados de líneas de 500 kilovoltios: Choel Choel - Puerto Madryn; Puerto Madryn - Pico Truncado; San Juan – Mendoza; Recreo - La Rioja; la tercera línea de Yacyretá - Buenos Aires; la interconexión NOA - NEA; la interconexión Comahue - Cuyo; y Rodeo - Calingasta. Y 990 kilómetros entre Pico Truncado, Río Gallegos, Río Turbio y Calafate. De este modo, se concreta el anillo nacional. A su vez, hay 2.353 kilómetros terminados de gasoductos troncales y 3.312 en ejecución. Y también debemos mencionar el segundo cruce del Estrecho de Magallanes y el cruce a Bolivia por Juana Azurduy. Por otra parte, en el plenario de comisiones –y aquí lo escuché otra vez– se habló del autoabastecimiento del gobierno del doctor Alfonsín. A mí me da vergüenza esto. Reitero que he tenido un enorme cariño personal por el ex presidente, a quien llamé presidente hasta el último día en que lo vi. Sin embargo, la situación del país era horrible. Señor presidente: pido que escuche un segundo lo que voy a leer…

Sr. Presidente. – Yo lo escucho, pero vaya redondeando…

Sr. Fernández. – Sí, ya termino, presidente. Le prometo que ya termino.

Si el país no hubiera crecido extraordinariamente durante los últimos diez años, no existiría hoy problema alguno de energía. Pero como en todo proceso de crecimiento acelerado, la necesidad se ha anticipado al recurso destinado a satisfacerla, corriente, toda vez que los recursos no se movilizan sino en función de necesidades ya existentes y en la medida en que lo permite el propio ritmo de desarrollo. Estos desajustes no son exponentes de una crisis económica, sino por el contrario, son la negación de aquella. Se producen en épocas de crecimiento, de expansión de las fuerzas productivas, mientras que, por el contrario, la crisis económica –esto es lo que pasó a fines del gobierno del doctor Alfonsín– al reducir la producción y el consumo, elimina todo problema de déficit energético. Lo que quiere decir que cuando hay crisis, no hay problema de energía, ya que el consumo se reduce hasta eliminar el desajuste. Señor presidente: estas palabras no me pertenecen a mí, ni al presidente de la bancada, ni a usted, ni a la Presidenta de la Nación. ¿Sabe a quién le pertenecen? A don Arturo Jauretche. Son del Plan Prebisch; retorno del coloniaje. Lo decía hace sesenta años.

Esto es lo que nos está pasando. Y esto es así desde que el mundo es mundo. Además, que alguien me cuente, por favor, después de denostar al gobierno de semejante manera, cómo pudo haber un crecimiento de prácticamente el 7,7 por ciento todos los años si no teníamos energía. ¡Por Dios! No hay peor ciego que quien no quiere ver. Dije que iba a hablar del tema de la matriz energética…

Sr. Presidente. – Señor senador Fernández: le pide una interrupción el señor senador Artaza, ¿se la concede?

Sr. Fernández. – No. Ya estoy terminando. De lo contrario, usted me reta a mí, señor presidente. En lo que respecta a la matriz energética, en 2003 se utilizaba el 91 por ciento proveniente de hidrocarburos y el 69,8 de hidrocarburos…

Sr. Presidente. – Me parece que es un brillante cierre, senador…

Sr. Fernández. – Señor presidente: para nosotros esto es muy importante.

 Entendemos que hemos cumplido con una explicación acabada de lo que teníamos y creemos que de esta manera estamos cerrando un ciclo de lo que pudo haber sido una decisión de nuestro partido y que a mí no me da ninguna vergüenza cambiar. Siento la necesidad de hacer esta transformación. Por eso lo digo a viva voz. Y voy a votar de esa manera.