
En algún momento escribí en Zonceras al Sol, zoncera 48 “Miente, miente, miente”, página 210, algo referido a un personaje de conducta reprochable:
"Ni he visto que nadie diga nada respecto de otras formas de corrupción, como la estafa, la traición y la calumnia que, a mi modesto entender, ingresan tanto como el tráfico de influencia en el amplio espacio del concepto corrupción: “acción y efecto de corromper: depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar”.
Por ejemplo, ¿Quién sino un verdadero corrupto puede fingir lealtad con su jefe político y, por detrás, venderse a los intereses enemigos? ¿Qué otra cosa que el mas corrupto de los seres puede ser aquel que frecuentaba tu casa, que ha comido en tu mesa, que ha dormido en la cama de tu hijo y negocia a tus espaldas con los que desean lo peor para vos? ¿Cómo se califica ese comportamiento? ¿No debería tipificado de tamaña traición? ¿No es corrupción? Si no fuera una conducta típica y antijurídica, no dudaría de que estamos en presencia de un hecho de corrupción del alma. No agrego la condición de culpable porque con el solo hecho de leer un revulsivo homenaje a Néstor en el aniversario de su muerte, publicado nada menos que en el diario del cornetín, quedo exento de mayores comentarios."
Me referí a la casa, la mesa y la cama del hijo ¿Y pasear el perrito? Cualquier parecido es pura coincidencia...







Comentarios
Abrazo afectuoso
Carlos Garcia
te dejo un abrazo y ojala algún día tenga oportunidad de conocerte flia AURELIO
Estamos en el Ser O EL Debe ser?
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